LOS FELICES 20 A TRAVÉS DE LA ICONOGRAFÍA PUBLICITARIA
DE LAS REVISTAS ILUSTRADAS ESPAÑOLAS: COSMOPOLITISMO Y MODERNIDAD
Eva Mª Ramos Frendo
Universidad de Málaga
Resumen: Las
iconografías publicitarias de los años 20, insertas en las revistas ilustradas
españolas, fueron un reflejo de las modas y costumbres de la alta sociedad
urbana de la época.
Palabras clave:
Iconografía publicitaria, felices años 20, modernidad, cosmopolitismo, ocio.
Summary: Advertising iconographies of the twenties, inserted in Spanish illustrated magazines, were a reflection of the fashion and customs belonging to the urban high society of the epoch.
Key words: advertising, iconography, happy twenties, modernity, cosmopolitanism, leisure.
En los felices años 20 la sociedad urbana española se volvió más
cosmopolita y moderna. España, como toda
Europa, se entrega al vértigo de la modernidad, aunque sean las novedades sólo
asequibles a unos pocos[1]. Se abrieron nuestras fronteras
permitiendo la entrada de todo aquello que sonara a Europa y América. Fue el
momento de la relajación de las costumbres, los cambios de hábitos -especialmente
en las mujeres-, la entrada de los electrodomésticos en los hogares gracias a
la electricidad de consumo doméstico, la invasión del automóvil, la huida del
horror de la guerra pasada a través del ocio nocturno, los bailes desenfrenados
de herencia americana, entre otras muchas novedades[2].
Se inició una época de fabricación en masa y la necesidad de dar
salida a esos productos hizo surgir la publicidad que debía aportar ideas
acompañadas de imágenes para canalizar la creciente oferta y luchar contra la
competencia. Estamos en el momento que pintores, dibujantes y fotógrafos se
ponen al servicio de las empresas publicitarias para ayudarlas a este fin de
captar futuros clientes generándoles nuevas necesidades.
En las revistas ilustradas españolas de ese periodo (Blanco y Negro, La Esfera, Mundo Gráfico,
Nuevo Mundo, Alrededor del Mundo, Cosmópolis, Estampa, etc.) o en diarios
como ABC el anuncio publicitario
cobró cada vez mayor importancia y la imagen que lo ilustraba pasó a ejercer un
gran protagonismo frente al texto que se vuelve, en esta década, breve pero
buscando el enganche a través de palabras o frases cortas de destacada
tipografía.
Para las diferentes empresas del momento trabajaron los dibujantes
más destacados, los mismos que se encargaban de ilustrar el resto de la
revista, los carteles o las novelas por entregas. Entre los nombres que firman las
creaciones de estos anuncios se encontrarán Rafael Penagos, Federico Ribas,
Juan Basilio, Baldrich, Varela de Seijas, Aristo Téllez, Emilio Ferrer, Lorenz,
Povo, Juan José, Pérez Durias, Meléndez, Vázquez Calleja, Gerny, Quesada Hoyo,
Uribe, Yuste, Mezquita Almer, Carvallo, Casenave o Roberto entre otros. En
otras ocasiones se opta por indicar la agencia responsable del anuncio sin
especificar al artista: Publicitas, Los Tiroleses, Veritas, etc.
Todos estos anuncios harán uso de gran variedad de iconografías.
Lo más habitual serán imágenes más o menos realistas que vendrían a reflejar la
sociedad española de esos momentos o al menos el esperanzado sueño de
modernidad que se estaba persiguiendo para asemejarnos al resto de los países
europeos. Según palabras de Pedro Prat Gaballí: La publicidad técnica arranca las imágenes de la vida misma[3].
Por tanto, gran parte de los anuncios publicitarios de la época pueden ser un claro
testimonio de la España
de esos felices veinte, especialmente de los grupos de alto estrato social.
Según Andrés del Campo el anuncio…es un
producto cultural y como tal asimila e interpreta su contexto[4].
Más adelante nos vuelve a insistir en que, entre otras muchas cosas, la
publicidad es un espejo social[5].
LA PAREJA DE MODA: ELEGANCIA Y DISTINCIÓN
En la década de los veinte tanto el hombre como la mujer persiguen
una imagen de elegancia y distinción, en consonancia con las modas europeas y,
por esa razón, multitud de anuncios insistirán en resaltar estas palabras en el
texto. Es el momento en que surge un
nuevo tipo de mujer- especialmente en los países que habían participado en la
contienda-, la denominada garçonne,
que adopta muchos hábitos hasta entonces impensables en el género femenino como
fumar en público, conducir, hacer deporte, salir sola, trabajar, etc. Según
algunos relatos las mujeres madrileñas de la época:
... todas parec(ían) la misma: flacas, pintadas,
oliendo á demonios, fumando, con unos sombreros que les tapa(ba)n toda la cara
y unos trajes que no (eran) trajes, de unos colores que no (eran)
colores…….todas parec(ían) chicos afeminados[6].
Esta nueva mujer sería la plasmada en las ilustraciones gráficas
por muchos de nuestros dibujantes, aunque, tal y como insiste Pérez Rojas, esa imagen…estaba más mitificada que ajustada con lo que era la realidad de la
vida cotidiana española[7].
La mujer moderna adoptará un atuendo sencillo, cómodo y práctico
siguiendo los dictados de modistas como Paul Poiret y especialmente Coco Chanel,
principal responsable de todo este cambio de aspecto de la mujer[8].
La cintura desaparece y las faldas se acortan. Igualmente se abandonó las
largas melenas por un corte masculino que dejaba la nuca al descubierto y se
cubría con el sombrero cloché o bibi, sombrero con forma de campana. El
resultado sería una figura bastante andrógina que, como describían algunos
relatos de la época, conservando todo el
feble encanto femenino, tenía(n) una resuelta de divertida virilidad[9].
Muchos de los anuncios hallados nos dejan claro reflejo de ese
nuevo modelo de mujer. Indudablemente todo lo dicho se aprecia en el anuncio
que inauguró el primer número de la revista Cosmópolis
en el que se publicita el perfume Chanel nº 5 ante la mirada de una
estilizada joven que alza el rostro para observarlo[10].
Si muchos han hablado de la mujer Penagos, la mujer moderna también será
claramente reflejada por otros muchos dibujantes de la época.
Federico Ribas en muchas de sus ilustraciones para la Perfumería Gal
nos deja ver esa mujer con los nuevos atuendos y cortes de pelo, con el pecho
totalmente disimulado bajo la indumentaria y mirando con descaro hacia el
espectador[11].En
otras imágenes se nos insiste en que la esbeltez es uno de los elementos que
distinguen a la mujer moderna y claramente se plasma en la joven que acompaña
al Agua de Colonia Añeja de la Perfumería Gal[12].
Uribe, en los anuncios para la Perfumería
Calber, también nos muestra a una joven cuyos cabellos están
incluso más cortos, adoptando el corte denominado Eton que le acercaba el
aspecto a un muchacho si no fuera por el maquillaje que la adornaba[13].
De indumentaria sumamente masculina, siguiendo la moda práctica
impuesta por Chanel, se nos presenta una joven que adopta un traje sastre,
camisa abotonada totalmente hasta el cuello, una corbata, sobrero y
aparentemente una prenda inferior que puede claramente ser un pantalón, otra de
las indumentarias que las mujeres fueron adoptando cada vez más por ese deseo
de comodidad. En esta ocasión la andrógina joven se supone recién llegada de
una actividad deportiva o una excursión que justifica este tipo de indumentarias[14].
En otros anuncios podemos ver la adopción de otra nueva moda, los pyjamas, trajes de gran comodidad que la
mujer adopta para la hora del desayuno,
para la sesión matutina de gimnasia y para e coche-cama[15].
Federico Ribas, publicitando el Petroleo Gal, plasma a una joven con pantalón y
camisa cruzada que queda ceñida por una cinta anudada en la cadera[16],
también de su mano otra imagen para Heno de Pravia[17]
e, igualmente, con conjunto sumamente estampado, nos la muestra Quesada Hoyo o
Penagos, en este último caso con atuendo de clara reminiscencia oriental[18].
El texto de Claire Patek hacía referencia al coche-cama dado que,
como nos ilustra Penagos en los anuncios de Plata Meneses, la mujer moderna
acostumbra a viajar sola haciendo uso de los trenes para disfrutar de las
vacaciones. También Ribas nos muestra la unión de dos jóvenes modernas que
reflejan su independencia viajando en un moderno descapotable cuyo parabrisas
ha sido sustituido por una pastilla de Jabón Heno de Pravia como alusión a su
poder de protección para el cutis femenino[19],
especialmente el de las jóvenes de la época que se lanzan al exterior sin que
ninguna inclemencia pueda detenerlas.
Junto a esta mujer moderna aparecerá un hombre igualmente elegante
y distinguido que también va modificando sus hábitos y aspecto. Serán lo que se
denomina “gente bien” que se caracterizan en todo momento por su buen gusto, gracias a lo que llevan y
consumen. Así quedan retratados por Ribas en un anuncio de Heno de Pravia donde
vemos a la pareja satisfecha tras haber disfrutado de unas carreras en el
Hipódromo[20]. Iguales
características presentan la pareja de Uribe, él con smoking, pajarita y sombrero de copa y ella en la línea de lo ya
comentado, portando unos prismáticos[21]
o en la pareja que de la mano de Baldrich se alzan como ejemplos de “elegancia
y “chic” gracias al uso de los productos Calber[22].
El hombre que nos plasma la publicidad de la época, el perfecto
acompañante de las mujeres modernas, queda perfectamente retratado por
ilustradores como Ribas o Valera de Seijas. Éste último nos lo plasma
totalmente entregado ante un espejo en el perfecto estado de sus cabellos[23].
Estos caballeros aparecerán en todo momento con el peinado inalterable, gracias al uso de los
fijadores de moda, afeitados, perfumados y utilizando automóviles descapotables
que dejan constancia de su elevado estrato social[24].
Pero este hombre, al igual que también las mujeres[25],
adoptará como habitual la práctica de los deportes importados de Inglaterra a
finales del siglo XIX. Los textos y las imágenes nos remiten al golf, cricket, football o tennis entre
los caballeros[26],
aunque también fueron muy abundantes el número de anuncios que nos permite ver
a mujeres ejercitando gran número de deportes (tenis, lanzamiento de disco,
patinaje, natación, alpinismo, golf, esquí, tiro con arco, atletismo,
equitación, etc.)[27].
Penagos nos muestra una imagen que resume lo que serían la pareja
del momento. Hombre y mujer elegantes y portando los palos de golf con un
Lincoln descapotable al fondo mientras el texto nos indica la distinción y el buen gusto están tan ligados con el Lincoln, que sus
poseedores son considerados árbitros de la elegancia[28].
LOS NUEVOS ESPACIOS DE OCIO URBANO:
En la década de los veinte la vida nocturna cobró gran
protagonismo. En el centro de las ciudades surgieron nuevos lugares de ocio
(cabaret, grandes hoteles, bares americanos, cafés, salas de fiesta, dancings, casinos, salas de cine, etc.) y
en estos entornos se desarrollaron los nuevos bailes (tango, charlestón, fox-trot, shimmy, etc.) al son de ritmos como el jazz[29].
Otro momento de ocio se concentrará entre las cinco y las siete, costumbre
importada desde París e ilustrada por Penagos[30].
Las gentes elegantes se reunirán en los grandes hoteles que se ubican en las
zonas más céntricas de la ciudad con sus restaurantes y su thé dansant[31].
Se trata de una actividad propia de las grandes ciudades y que hace posible
convivir a hombres y mujeres en el un espacio, los salones de té que viene a
sustituir a los exclusivos varoniles cafés. En ese encuentro la bebida se une a
las mantequillas y mermeladas y convive con la conversación desenfadada[32].
La publicidad de la época refleja algunos de estos lugares de ocio
aunque quizás no con la pluralidad de imágenes que nos han dejado otras
ilustraciones gráficas. Penagos nos muestra a jóvenes descaradas que toman
champán ante la mirada de los caballeros[33].
Estas actividades se desarrollan especialmente en los restaurantes de los
grandes hoteles o las salas de té, donde las féminas, tal y como mostrará
Bartolozzi, beben y fuman en público[34].
También el teatro sigue siendo otro de los lugares donde la gente de elite
acude y se exhibe y así queda igualmente plasmado en la publicidad.[35]
Otro espacio que también podemos observar en los anuncios del momento son los
hipódromos donde se arriesgan las fortunas a través de las apuestas, como
indica claramente el anuncio de Juan Basilio, donde se recomienda el consumo
del producto publicitado para combatir la excitación nerviosa que provoca el azar. Idéntico lugar nos ilustra
Federico Ribas en los anuncios para Heno de Pravia[36].
En anuncios, como en el de los polvos de arroz Freya de la casa
Floralia, un camarero atiende cortésmente a la pareja ilustrada por Aristo
Tellez mientras el texto insiste en las actividades que se realizan por la noche, en el restaurant, en el
teatro, en el baile o en aquellos salones alumbrados con luz artificial y
que hacen imprescindible el uso de esos productos para realzar la belleza y sugestión del cutis[37].
En otros anuncios, como el realizado por Emilio Ferrer para Heno de Pravia, se
muestra a una joven elegante y sola que desciende por una elevada escalinata.
Presenta un traje negro sumamente ceñido que se abre en numerosos pliegues
desde la rodilla a los pies y envuelta en piel blanca con guantes negros que
llegan más arriba del codo. Al fondo el entorno social de sofisticación al que
esta joven va a dirigirse. La imagen transmite seguridad por parte de la joven
conocedora del impacto que su piel blanca y perfumada, gracias al jabón Heno de
Pravia, junto al resto de su atavío, va a producir[38].
Se trata de una imagen femenina que nos trae recuerdos de la que fuera descrita
por Samuel Ros en su obra la Reina del cabaret[39]
La actividad que con más asiduidad encontramos es la del baile
desarrollado en locales públicos. Penagos, en dos ocasiones, nos refleja a
parejas que ejecutan el tango[40]
mientras observamos otras que en sus respectivas mesas toman champán u otras
bebidas como el whisky, el gin, el cocktail o el vermut,
bebidas que se imponen en esta época junto al té y el café[41].
La alusión y plasmación de los bailes de moda fue habitual en
aquellos anuncios que recomendaban el uso de productos para combatir las
complicaciones olorosas que podían surgir a causa del sudor fruto de esos
movimientos desenfrenados. Especialmente
la publicidad de Sudoral, desodorante de la casa Floralia, nos ilustra
numerosas escenas donde las parejas ejecutan las danzas de moda[42],
aunque imágenes similares acompañaran a otros productos como depilatorios,
jabones o colonias[43].
Las diferentes poses de la pareja nos ilustran el fox-trot, el tango, el charlestón y otros muchos bailes procedentes
de los Estados Unidos y que se ejecutaban en Maxim´s – primer bar americano que tuvo Madrid con the danzant y salón de juego con ruleta-,
el Ideal Room , el hotel Ritz o en el
hotel Palace[44].
Representaban la liberación, evasión y huida del drama pasado por parte de las
clases más elegantes. Ribas también nos ilustrará a una pareja que según
explicita el texto se lanza a los encantos
del Shymmy[45].
El gusto por los ritmos y danzas negras sería muy frecuente en
estos momentos, esto llevará a plasmar en numerosas ocasiones a músicos de esta
etnia acompañados de sus instrumentos musicales ejecutando estas nuevas melodías.
Ese tipo de imágenes serán muy habituales en las ilustraciones de la época
desarrollándose lo que se denomina negrismo[46].
Así podemos observar en la portada de la revista Cosmópolis, salida de la mano de San Martín, la plasmación de uno
de estos locales de moda que bien podría ser uno de los citados anteriormente
como el Maxim´s. Una pareja danza al son del jazz, como queda reflejado por la
epigrafía que sirve de fondo a la escena, mientras un negro los observa a la
par que toca la batería[47].
El mismo San Martin vuelve a plasmar esa nueva moda del jazz-band en otras
ocasiones con imágenes similares a la anterior[48]
o el ambiente de los bares americanos y cabarets[49].
Pero en la publicidad este reflejo no ha sido tan notorio. Sólo
contamos con dos ejemplos que evoquen ese interés por la raza negra. Uno de los
anuncios, de la mano de Rafael Penagos, nos refleja el mundo del cabaret y la
presencia de esta etnia en los mismos a través la imagen de un hombre de raza
negra que se encuentra frotándose con el jabón Flores del Campo mientras el
texto nos indica: el negro que tenía el
alma blanca…[50]. Se
trata claramente de una alusión a Peter
Wals protagonista de la obra de Alberto Insúa El negro que tenía el alma blanca que publicara en 1922[51]
y que fuera llevada al cine hasta en tres ocasiones (1927, 1934 y 1951)[52]
y también representada en el teatro Lara de Madrid hacia 1930[53].
Alberto Insúa nos reflejaba en sus memorias el momento en que se planteó la
realización de esta novela que relataba la historia de un bailarín negro del
cabaret Maxim´s de la calle de Alcalá[54].
Este fenómeno del negrismo también
fue fundamental para convertir en un gran mito a la bailarina y cantante
Josephine Baker, nacida en Norteamérica y adoptada por París que actuaría en la Revista Negra[55].
La publicidad también convertiría a esta mujer en protagonista de un anuncio
para Camomila Intea, donde aparece danzando y con la escasa indumentaria que
acostumbraba (falda corta y vaporosa, zapatos con plumas y escaso sostén) bajo
al luz de los focos en el entorno de un cabaret[56].
El texto sumamente extenso relata para los lectores del anuncio lo que Josefina Baker dice…[57]
del producto.
LOS ARTISTAS DE CINE:
Otro fenómeno que podemos apreciar en la publicidad de esas
décadas será la presencia de los
artistas como reclamo. En la década de los 20 especialmente serán los artistas
del cinematógrafo los que ponderen las cualidades de productos de belleza o
automóviles.
En estos anuncios primaría la fotografía más que los dibujos.
Hallamos figuras como Mary Pickford que prestaba su imagen para la Camomila Intea o un elevado número de actores y actrices que
aparecieron junto a los productos Stacomb (Antonio Moreno[58],
Billie Dove, Ben Lyon, Harrison Ford y Eleanor Boardman).
Pero existen algunos ejemplos en los que la imagen de estos artistas
salió de la mano de algunos de los dibujantes más destacados del momento. Así
podemos encontrar figuras tan inolvidables del cine mudo como Charles Chaplin cuya
ilustración la debemos a Baldrich. En el anuncio el actor equiparará sus éxitos
cinematográficos con los alcanzados por los productos de la empresa Calber[59].
Igualmente, de Penagos sería un retrato bastante acertado de la
actriz y vamp Nita Landi que se
desplaza en un Lincoln Cabriolet[60].
LOS ADELANTOS TECNOLÓGICOS:
En esta década la fabricación en cadena supuso un aumento
considerable de la producción de automóviles. La publicidad insistiría en la
distinción y elegancia de aquellos que eran propietarios de dichos modelos. El
Lincoln sería anunciado como un coche …para
las personas selectas, de gusto exquisito, que exigen el más alto grado de
perfección…..[61].
El texto iría acompañado de la imagen del automóvil junto a la presencia de un
elegante caballero de esmoquin. Yuste lo elevará a la categoría de obra de
arte, al enmarcar su imagen como ornamento de un lujoso salón o compararlo con
construcciones del mundo clásico, al mostrarlo junto a un templete jónico[62].
En el mensaje de elegancia y
distinción también insistirá el Oaklan Pontiac que nos presenta la imagen
del coche en un segundo plano mientras el primero es ocupado por unas esbeltas
y modernas jóvenes que son acompañadas de un galgo de similares características
a las de sus dueñas[63].
Ford, de la mano de Carvallo, se dirige a la mujer moderna
considerándose el instrumento imprescindible para el agitado ritmo de vida de
estas féminas[64].
También Cadillac, en imagen de Mezquita, convierte a las mujeres en usuarias de
estos automóviles, reflejando así la moda que en esta época existió entre las
mujeres de la alta sociedad de conducir sus propios vehículos.
Esta década también supone la aparición de los electrodomésticos
que inundarán los hogares elegantes (frigoríficos Frigidaire, aspiradoras
Electro Luz, etc.). En la publicidad de Electro Luz, ilustrada por Stures o
Mezquita, las elegantes y arregladas damas ejecutan la limpieza del hogar ante
las impresionadas amistades o bien contemplan como las criadas se encargan de
lo mismo. Otro invento del momento será la gramola automática La voz de su amo que permitirá, tal y
como ilustra el anuncio, contar con las orquestas de moda del momento para
ambientar las fiestas distinguidas.
Finalmente, la nueva moda de viajar y veranear en la playa hará
indispensable otro nuevo invento, la cámara de fotos Kodak, que se encargará de
inmortalizar todos los momentos.
[1] C. Serrano y S. Salaün (eds.), Los felices años veinte. España,
crisis y modernidad, Madrid, 2006, p. 158.
[2] Sobre el contexto histórico de esta época cfr. R. Abella, R.
Tamanes, J.M. Cooper, S. Florensa, J. Tussell y J. P. Fusi, Los felices años
veinte. Entre la guerra y la crisis, Madrid,
1983. Para el caso concreto de España C. Serrano y S. Salaün (eds.), Op. cit.
[3] P. Prat Gaballí, , Publicidad Racional, Barcelona, 1934, p. 403.
[4] S. Andrés del Campo, Estereotipos de género en la publicidad de la Segunda República
Española: Crónica y Blanco y Negro, Madrid,
2002, p. 1.
[5] Ibídem, p. 6.
[6] A. de Hoyos y Vinent, “La señorita andrógina”, La Esfera,
3-1-1920. Dibujos de Tono.
[7] F. J. Pérez Rojas, “Modernas y cosmopolitas. La
Eva Art Déco en la revista Blanco y Negro”, R. Camacho Martínez, A.
Miró Domínguez (Eds.), Iconografía y creación artística. Estudios sobre la
identidad femenina desde las relaciones de poder, Málaga, 2001, p. 236.
[8] M. L. Cerrillo Rubio, “Orden, lujo y deleite en el total look Chanel”, Congreso
Internacional Imagen y Apariencia, Murcia
2008, s/p.
[9] A. de Hoyos Vinent, “Varona”, La Esfera,
14-8-1920. Ilustrada por Ochoa.
[10] Cosmópolis, diciembre
1927, nº 1.
[11] Blanco y Negro, 6-9-1925,
Federico Ribas para Jabón Heno de Pravia.
[12] Blanco y Negro, 21-7-1929.
Federico Ribas para Agua de Colonia Añeja.
[13] Blanco y Negro, 17-6-1929,
Uribe para Crema Calber.
[14] Blanco y Negro,
5-8-1823. Juan Basilio para Agua de Azahar La Giralda de la casa Hijos
de Luca de Tena.
[15] C. Patek, “La moda de los pyjamas”,
ABC, 27-8-1922.
[16] ABC, 8-10-1922.
Federico Ribas para Petróleo Gal.
[17] La Esfera, 3-4-1920. Ilustración de Federico
Ribas para Jabón Heno de Pravia.
[18] ABC, 10-9-1924. Quesada
Hoyo para Floralia y ABC, 19-1-1924,
Penagos para Floralia.
[19] Nuevo Mundo, 23-4-1920.
Federico Ribas para Jabón Heno de Pravia.
[20] ABC, 23-11-1924.
[21] Blanco y Negro,
1-2-1925. Uribe para Perfumería Higiénica Calber.
[22] La Esfera, 24-1-1920. Ilustración de Baldrich
para Perfumería Higiénica Calber.
[23] Mundo Gráfico, 3-1-1917.
Valera de Seijas para Flores del Campo.
[24] ABC, 4-3-1923. Federico
Ribas para Agua de Colonia Añeja, Perfumería Gal. Blanco y Negro, 2-12-1928. Federico Ribas para Fixol de la Perfumería Gal.
Nuevo Mundo, 27-3-1931, Federico
Ribas de nuevo para Fixol.
[25]
En relación a la mujer deportista ver nuestro trabajo E. Ramos Frendo “La
imagen de la mujer deportista en España (1920-1936). Un icono surgido del
mestizaje y contacto con otras culturas europeas y americanas”, en XVI Congreso Nacional de Historia del Arte. La Multiculturalidad
en las Artes y en la
Arquitectura, 1,
Las Palmas de Gran Canaria, 2006 pp. 411-417.
[26] ABC 31-8-1921
(tenista), Blanco y Negro, 19-3-1922,
4-1-1925, 5-6-1927 (cricket), 20-7-1928
(saltador de vallas), 13-1-1929 (futbolista),
28-12-1930 (futbolista). Nuevo
Mundo, 15-6-1928 (tenista), 15-6-1928 (tenista), 27-03-1931 (cricket).
[27] ABC, 12-2-1922,
11-4-1922, 15-12-1922, 13-5-1923, 28-10-1925; Blanco y Negro, 8-2-1925, 6-7-1930; Nuevo Mundo, 16-7-1920 (tenista)
[28] Blanco y Negro, 1924.
[29] Sobre estos bailes y lugares de ocio cfr. F. J. Pérez Rojas,
“Cabaret-Dancing”, en La ciudad placentera. Noche y día de la vida moderna,
Valencia, 2005, pp. 123-147.
[30] “Un té de moda en el Ritz. Apuntes del natural por Rafael
Penagos”, La Esfera, 5-5-1922.
[32] A. Hernández Catá, “El nuevo Horario”, ilustrado por Federico
Ribas, La Esfera, 12-6-1920.
[33] ABC, 28-4-1923.
[34] M. Muñoz, “Divagaciones sobre el cigarrillo”, en Blanco y Negro, 17-10-1926. Ilustrado
por Salvador Bartolozzi.
[35] Blanco y Negro,
26-12-1926. ABC, 11-03-1925.
Ilustración de Penagos.
[36] ABC, 23-11-1924.
[37] ABC, 25-5-1924.
Ilustración de Aristo Tellez para Floralia.
[38] Nuevo Mundo, 29-4-1932.
Ilustración por Emilio Ferrer.
[39] F. J. Pérez Rojas, “Cabaret-Dancing”, en La ciudad placentera…op. cit., pp. 144-146.
[40] Alrededor del Mundo, 24-1-1921.
Blanco y Negro, 10-8-1924.
[41] F. J. Pérez Rojas, “Cabaret-Dancing”, en La ciudad placentera…op. cit., p. 123.
[42] ABC, 4-6-1922;
9-8-1924; 20-6-1924 ; Blanco y Negro,
15-10-1922 (Ilustraciones por Vázquez Calleja); 24-5-1924 (ilustraciones por
Varela de Seijas); Estampa,
9-7-1929 (ilustración por Echea); Nuevo Mundo, 4-7-1924 (ilustración de
Vázquez Calleja, en este caso un corro de jóvenes modernas girá en torno al
producto Sudoral que les posibilita ese baile sin complicaciones).
[43] ABC, 18-8-1921
(ilustración por Ribas), Blanco y Negro, 6-1-1929;
7-9-1930 (ilustraciones por Ribas); 7-11-1926 (ilustración de Emilio Ferrer
para productos Helenia ).
[44] L. Díaz, La España alegre. Ocio y
diversión en el siglo XX, Madrid, 1999, pp. 29-30, 97, 124.
[45] Nuevo Mundo, 15-2-1924.
Ilustración Federico Ribas.
[46] R. Abella, R. Tamanes, J.M. Cooper, S. Florensa, J. Tussell y
J.P. Fusi, Op. cit., pp. 34-37. Se
trataría de una corriente que se reflejó en la música, los bailes, el arte y la
literatura de la época.
[47] Cosmópolis, noviembre
1928, ilustración de San Martín, portada.
[48] Cosmópolis, enero 1930,
“Jazz-band”, p. 104; “Madrid de noche”, en La Esfera, 24-7-1920, por Ricardo Marín. Se nos
ilustra el jazz band en la Parisiana, lugar de
esparcimiento en Moncloa.
[49] La Esfera, 28-2-1920.
“El “whisky””, 26-2-1921, “El Cabaret”, 16-7-1921, “La crueldad del “Flirt””,
dibujos de R. Marín
[50] ABC, 4-11-1925,
ilustración de Rafael Penagos.
[51] A. Insúa, El negro que tenía el alma blanca, 1998.
[52] R. Utrera, Escritores y cinema en España. Un acercamiento
histórico, Alicante, 1985, pp. 97 y 133
[53] A. Miquis, “La
Semana Teatral”, La Esfera, 15-2-1930.
[54] A. Insúa, Memorias, Alicante, 2004, pp. 344-346.
[55] C. R. Avecilla, “París. Gemier descubre a Josefina Baker y a sus
amigos”, La Esfera, 31-10-1925.
[56] F. J. Pérez Rojas, “Cabaret-Dancing”, en La ciudad placentera…op. cit., p. 137.
[57] Blanco y Negro, 28-7-1929.
[58] Duquesa de Borelli, “Un español “as” de los artistas
cinematográficos norteaméricanos. Antonio Moreno”, La Esfera,
13-8-1921.
[59] La Esfera, 5-6-1920.
[60] Blanco y Negro,
28-12-1924.
[61] Blanco y Negro, 2-3-1924.
[62] Blanco y Negro, 9-11-1924,
25-1-1925 y 15-6-1924.
[63] Blanco y Negro,
14-4-1929.
[64] Blanco y Negro,
21-3-1925.
Buscando buscando me encontré con este intetresantísimo artículo. Muchas gracias Eva. Lo malo es que no se me abren los enlaces y me he quedado sin ver las ilustraciones. Sobre todo la de Quesada Hoyo, que por razones personales me interesa mucho.
ResponderEliminarHola Gran Zapa: estamos en lo mismo buscando ilustraciones de Quesada HOYO. o tampoco encontré esta.
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